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Fluido Caloportador

El fluido caloportador pasa a través del absorbedor y transfiere al sistema de aprovechamiento térmico (acumulador, interacumulador o intercambiador) la energía.

Los tipos más usados son:

* Agua natural: puede utilizarse en circuito abierto, cuando el agua sanitaria pasa directamente por los colectores, o en circuito cerrado (circuito independiente del consumo).

En el primer caso, el circuito solo puede estar constituido por materiales permitidos para la conducción de agua potable. En algunos países no se permite este sistema.

Habrá que considerar las características del agua, especialmente su dureza (cantidad de calcio y magnesio), que al calentarse produce una costra dura o sarro.

Esta costra acelera la corrosión, restringe el flujo y reduce la transferencia térmica. Los valores comienzan a ser problemáticos a partir de los 60 mg/l. Las aguas muy blandas también pueden ocasionar problemas debido a su corrosividad.

* Agua con anticongelante: para evitar los inconvenientes de congelación y ebullición del fluido caloportador el uso de los anticongelantes denominados “glicoles” es lo más generalizado.

Mezclados con el agua en determinadas proporciones impiden la congelación hasta un límite de temperaturas por debajo de 0º C según su concentración.

Por otro lado el punto de ebullición se eleva haciendo que el caloportador quede protegido contra temperaturas demasiado altas.

La elección de la concentración dependerá de las temperaturas históricas de la zona de ubicación de la instalación y de las características que aporte el fabricante.

Los glicoles más usados son el etilenglicol y el propilenglicol.

Resultado de imagen de tabla anticongelante solar

Características fundamentales de los anticongelantes:

• Son tóxicos: se debe impedir su mezcla con el agua de consumo haciendo la presión del circuito secundario mayor que la del primario, por prevención ante una posible rotura del intercambiador.

• Son muy viscosos: factor a tener en cuenta a la hora de elegir la electrobomba que suele ser de mayor potencia.

• Dilata más que el agua cuando se calienta: como norma de seguridad, cuando usamos anticongelante en proporciones de hasta un 30%, al dimensionar el vaso de expansión, aplicaremos un coeficiente de 1,1 y de 1,2 si la proporción es mayor.

• Es inestable a más de 120ºC: pierde sus propiedades por lo que deja de evitar la congelación. Hay algunos que soportan temperaturas mayores, pero son caros.

• La temperatura de ebullición es superior a la del agua sola, pero no demasiado.

• El calor específico es menor al del agua sola, por lo que habrá de tenerse en cuenta en el cálculo del caudal, condicionando el dimensionado de la tubería y del circulador.

Para calcular la cantidad de anticongelante que hay que añadir a una instalación, primeramente hay que consultar en la tabla de temperaturas históricas cuál es la mínima temperatura registrada en esa ciudad o localización.

Una vez que se conoce se va a la gráfica de los glicoles que suministra el fabricante y se traslada el valor para indicarnos cuál es el porcentaje.

* Líquidos orgánicos: existen dos tipos, sintéticos y derivados del petróleo.

Las precauciones mencionadas en el caso de los anticongelantes respecto de la toxicidad, viscosidad y dilatación son aplicables a los fluidos orgánicos. Debe mencionarse el riesgo adicional de incendio, pero también que son químicamente estables a temperaturas elevadas.

* Aceites de silicona: son productos estables y de buena calidad. Presentan las ventajas de que no son tóxicos y de que no son inflamables, pero los elevados precios actuales hacen que no sean muy utilizados.

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Energía Solar Donde Quiera Que Estés

Muchas veces ha rondado en nuestra cabeza el propósito de incorporar la energía solar a nuestras habilidades profesionales, ámbito de negocio o vida personal.

Casi siempre nos hemos topado con la misma barrera: el tiempo.

Estamos trabajando o estudiando y se nos hace muy difícil disponer siquiera de unas pocas horas semanales.

Es raro encontrar ofertas de formación que no sean muy cortas (talleres de pocas horas) ni muy largas (de uno o más años de duración) y que a su vez tengan un precio accesible.

Si a esto le añadimos la dificultad de tener que trasladarnos, porque la mayoría se imparten de manera presencial, finalmente terminamos postergando una y otra vez este propósito.

En 2014 Sopelia impartió en colaboración con la Universidad Tecnológica Nacional de Mar del Plata (Argentina) el Curso de Técnico – Comercial en Energía Solar en la metodología de teleformación (distancia + presencial).

En 2016 Sopelia actualizó y dividió esa acción de formación en 2 cursos específicos:

* Técnico – Comercial en Energía Solar Térmica

* Técnico – Comercial en Energía Solar Fotovoltaica

2016-08-03 (1)

Los montó en una plataforma Moodle 3.1 y el resultado son 2 cursos en metodología e-learning.

Esto significa que puedes recibir formación en Energía Solar con la mejor relación calidad-precio del mercado donde quiera que estés.

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Estos 2 cursos brindan capacitación técnico – comercial en aplicaciones domésticas de energía solar con el objetivo de difundir la tecnología y desarrollar recursos humanos para su incorporación al mundo laboral y empresarial.

Identificarás los aspectos más relevantes de la energía solar dentro del panorama energético actual.

Definirás, describirás y analizarás las características más importantes de la energía solar.

Conocerás la composición, comprenderás el funcionamiento, diseño y mantenimiento de instalaciones para llevar a la práctica proyectos de energía solar térmica y fotovoltaica.

2016-08-03

Es una capacitación dirigida a estudiantes y egresad@s de carreras técnicas, egresad@s de escuelas técnicas, ingenier@s, arquitect@s, profesionales e instaladores de sectores afines (climatización, electricidad, rural), personas con experiencia en energías renovables, profesionales del medio ambiente y particulares interesados en incorporar energía solar en sus vidas.

La edición 2016 comienza el día 19 de septiembre y finaliza el día 25 de noviembre.

Puedes inscribirte hasta el día 16 de septiembre inclusive en www.energiasrenovables.lat

Si tienes menos de 30 años y vives en América Latina, finalizado el curso, puedes aplicar para ser Country Manager Sopelia en tu país de residencia.

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Ya no tienes excusas, Energía Solar donde quiera que estés con Sopelia.

Argentina Solar

En 1992, Argentina dividió el sector eléctrico del Estado en generación, distribución y transmisión y lo vendió a inversores privados.

Cuando la crisis económica de 2001-2002 sacudió al país y se devaluó la moneda, el gobierno temió por el costo político que tendría un aumento en el precio de la electricidad y en 2002 congeló los precios del gas natural y las tarifas de los usuarios finales.

La solución funcionó a corto plazo, pero frenó la exploración de nuevas fuentes energéticas y la inversión en mejoras de infraestructura por parte de los inversores extranjeros.

La extracción nacional de gas natural disminuyó, dejando instalaciones de generación eléctrica sin usar y crecieron las importaciones de energía.

Con la recuperación económica, la demanda de energía se disparó a un promedio del 5% anual desde 2003.

En 2004 se creó Enarsa, con la principal misión de explorar y extraer hidrocarburos, petróleo y gas natural; además del transporte y distribución de estos recursos. Sin embargo, los fallos de suministro siguen siendo un problema.

Argentina ha apostado fuerte por un recurso renovable: el agua. Este recurso representa alrededor del 35% de la electricidad por lo que es necesaria una mayor diversificación para evitar los problemas que acarrearía una fuerte sequía.

Aunque parezca mentira, por el desarrollo que ha tenido hasta el momento, Argentina es uno de los países del mundo con más potencial para las energías renovables.

Si Argentina se lo propone, podría suplir la totalidad de su consumo eléctrico con energías renovables, e incluso podría llegar a ser exportadora neta.

En el año 2006 se creó el marco regulatorio, con la sanción de la ley 26.190/06, otorgando a las energías renovables el carácter de interés nacional.

Se fijó, como objetivo para el año 2016, que la Argentina deberá alcanzar un 8% de generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables.

Los números indican que en 2016 apenas se superará el 2%. Se alcanzará poco más del 25% del objetivo planteado.

En el año 2009, el gobierno nacional junto con Enarsa, la empresa pública de energía, lanzó el programa GENREN, que ofrecía comprar 1.000 MW de energías renovables mediante contratos fijos a 15 años.

En junio de 2010, luego de un exhaustivo análisis, se conocieron los ganadores y se aprobaron un total de 895 MW.

La mayoría de las ofertas fueron por energía eólica.

A pesar de que las zonas central y norte del país gozan de muchos días de sol al año que permitirían aprovechar numerosas aplicaciones de energía solar, se otorgaron tan sólo 20 MW para energía solar fotovoltaica en la provincia de San Juan.

La inestabilidad económica de las últimas décadas se contrapone con la previsible crisis energética en la que la Argentina viene hundiéndose, cada vez más rápidamente.

Con tarifas que no reflejan el verdadero costo de los recursos ni la necesidad de inversión y una política de subsidios que pronto llegará forzosamente a su fin, las energías renovables cobran un valor que nunca antes habían tenido.

La incertidumbre sobre la disponibilidad y valor de la energía en el futuro es una incógnita que solamente el Estado puede resolver con planificación energética e implementando políticas públicas en eficiencia energética y promoción de energías limpias.

¿ Para quién es negocio la energía solar ?

El intento de responder a esta pregunta nos lleva a entender el nivel de desarrollo que ha alcanzado esta tecnología y a desenmascarar la cara oculta de la matriz energética de, excepto casos aislados, la mayoría de los países.

Debemos adoptar 2 puntos de vista:

1) Generación solar distribuida (Red inteligente)

La generación solar distribuida es negocio para el consumidor y para la economía del país.

Para el consumidor, porque le permite generar su propia energía y comprar solamente a la empresa distribuidora si su demanda energética excede su capacidad de generación.

Para la economía del país, porque aumenta su soberanía energética e impulsa la creación de empleo (profesionales y empresas instaladoras y comercializadoras de equipos y sectores asociados).

2) Generación solar centralizada (Red convencional)

La generación solar centralizada es negocio para las empresas generadoras y distribuidoras de energía y para los partidos políticos.

Para las empresas generadoras y distribuidoras, porque continúan controlando el negocio de la energía.

Para los partidos políticos, porque obtienen financiación y retornos de parte de las empresas generadoras y distribuidoras de energía y porque es mucho más fácil “tranzar” con unos pocos que ponerse a trabajar en serio y a largo plazo creando un marco regulatorio que verdaderamente fomente la generación distribuida y beneficie a los ciudadanos y a la economía del país.

La ventaja competitiva de la energía solar es que se puede generar en el lugar en el que se consume, haciendo innecesaria la distribución y eliminando todas las pérdidas de energía que el transporte de la misma provoca.

Los esfuerzos deberían concentrarse en la instalación de sistemas distribuidos y la integración de la energía solar en entornos urbanos, desarrollando los mercados residencial, secundario y terciario.

Los altibajos sufridos en países europeos (el caso más representativo es el del sector fotovoltaico en España) que han dado preponderancia a los proyectos a gran escala, indican que no es el camino correcto y que solo beneficia a unos pocos.

El futuro de un sector de energía solar sólido y consistente claramente pasa por:

1) Un acotado número de proyectos puntuales de generación centralizada sobre suelo que no tenga ninguna otra utilidad y en zonas con niveles muy elevados de radiación solar (p.e.: zonas semidesérticas).

2) El estímulo a instalaciones sobre cubiertas y tejados de empresas y particulares.

3) El desarrollo de la generación distribuida por cuestiones de eficiencia energética y continuidad en el suministro (catástrofes, atentados terroristas, conflictos bélicos).

El último palo en la rueda que se han sacado de la manga partidos políticos y empresas generadoras y distribuidoras de energía son las muy elevadas “tarifas de acceso” que deben pagar quienes cuenten con un generador solar conectado a red.

Esto ha provocado que se llegue a situaciones surrealistas en las que se aplican multas a quienes generen su propia energía o que hacen más rentable continuar con el “status quo” de generación centralizada y distribución, en lugar de invertir en energía solar.

Lo realmente paradójico es que la mayoría de las infraestructuras que explotan las empresas de generación y distribución de energía fueron patrimonio del Estado en su origen.

Las empresas privadas o privadas con participación estatal que actualmente las operan ya han más que amortizado estas infraestructuras que recibieron.

Han hecho muy poco por modernizarlas y son reacias a invertir en redes de transmisión modernas interconectadas y equipos de medición bidireccional.

Lo que debe quedar muy claro es que el futuro del sector energético pasa por la eficiencia energética, la generación distribuida y la incorporación de energías renovables.

Estos deben ser los 3 objetivos a perseguir.

Si bien aparecen y aparecerán nuevos players, tecnologías, situaciones y configuraciones; las regulaciones o normativas deben propiciar el avance hacia esos 3 objetivos o no estarán cumpliendo su cometido.

Debe implementarse una regulación “ex ante” que deberá ir ajustándose “ex post” de acuerdo con la evolución del sector energético, el crecimiento de la generación distribuida y el grado de incorporación de energías renovables.

Para los países que se quieran poner a trabajar en serio para sus ciudadanos y su economía hay sobrados ejemplos de marcos regulatorios que se pueden tomar como punto de partida y adaptar a la realidad de cada país.

Por ejemplo, en el caso de la energía solar térmica el CTE (Código Técnico de la Edificación) español y en el caso de la energía solar fotovoltaica la normativa vigente en varios estados de EEUU.