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Solar Térmica Costa Rica

A mediados de 2015 se desarrolló en San José, Costa Rica un evento internacional para reunir expertos de diferentes países del mundo para que compartan experiencias sobre la tecnología solar térmica desarrollada en sus zonas.

El foro fue organizado conjuntamente por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y el Instituto Nacional de Metrología de Alemania (PTB), tuvo como objetivo reunir expertos para apoyar la implementación de los mecanismos de garantía de la calidad a fin de aumentar la confianza en la tecnología y estimular el desarrollo.

Se abordaron temas sobre el control de productos, instalaciones e instaladores y se realizó una visita al laboratorio de energía solar y a las instalaciones de eficiencia energética del Instituto Costarricense de la Energía.

Las normas técnicas más importantes del sector en Costa Rica son:

* INTE 28-03-01/2013. Sistemas solares térmicos y componentes. Colectores solares. Requisitos generales

* INTE 28-03-02/2013 Sistemas solares térmicos y sus componentes. Sistemas prefabricados. Requisitos generales

* INTE ISO 9459-2/2013 Energía solar. Sistemas de calentamiento de agua sanitaria. Métodos de ensayo exteriores para la caracterización y predicción del rendimiento anual de los sistemas solares.

En Costa Rica, el 41,3% de los hogares utilizan sistemas de agua caliente sanitaria (ACS), que en su gran mayoría funcionan a partir de energía eléctrica.

Estos sistemas representan a escala nacional un consumo aproximado de más de 250 GWh/año.

Es muy notoria la necesidad de establecer una serie de políticas e incentivos con el fin de lograr una masificación del uso de la tecnología solar térmica en el sector residencial.

Estas deberían comprender una estrategia de implantación de la tecnología, cubriendo aspectos de reglamentación, capacitación técnica y creación de leyes que regulen el sector.

El objetivo sería crear un marco que permita introducir los sistemas solares térmicos para sustituir los equipos eléctricos de calentamiento de agua.

En el país existen aproximadamente 1.200.000 viviendas, para unos 4.500.000 habitantes (3,75 personas / hogar), de las que únicamente un 3% son viviendas multifamiliares.

De lo anterior se desprende que el sistema de ACS promedio para el sector residencial de Costa Rica consiste en un equipo básico, que con los niveles de radiación del país, se amortizaría en un plazo más que razonable.

Una de las instalaciones más importantes se encuentra en un hotel localizado en Tamarindo (Guanacaste).

Un total de 164 colectores (330 m²) y 25.000 lts de almacenamiento aportan agua caliente a 240 habitaciones y a una lavandería industrial, generando 529.600 kWh anuales.

La inversión se recuperará en solo 36 meses con el ahorro generado.

Costa Rica Solar

Entre 2006 y 2013, Costa Rica atrajo más de U$D 1.700 millones para financiación de proyectos de energías renovables.

En 2013, la cifra récord de U$D 600 millones fue destinada a las energías renovables. Alrededor del 40% se asignaron a energías renovables no hidroeléctricas, especialmente a eólica.

El sistema eléctrico de Costa Rica fue 100% renovable a principios de 2015.

Esto ha sido posible por la lluvia y también por la fuerte apuesta por las energías renovables hecha en el país centroamericano.

Según el Instituto Costarricense de Electricidad, a lo largo de los primeros 75 días del año ha sido innecesario el uso de hidrocarburos para alimentar la red eléctrica del país.

Con los embalses (Arenal, Cachí, La Angostura y Pirrís) repletos y lo que se generó en geotérmica, eólica, solar y biomasa; las plantas térmicas quedaron como una alternativa de contingencia a la que no se tuvo que recurrir.

Costa Rica siempre ha tenido la matriz eléctrica más verde de Centroamérica con el 80% proveniente de hidroeléctricas y el 20% de renovables (eólica y geotérmica principalmente).

Una de las claves para este desarrollo ha sido integrarse en el Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética de Centroamérica (4E), implementado por la oficina para la cooperación internacional del gobierno de Alemania, junto a la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SG-SICA), que trabaja para fomentar una matriz limpia en la región.

El problema es que depende demasiado del clima. Si no llueve lo suficiente, la escasez de agua crea un problema.

Costa Rica se propone que su matriz energética sea completamente limpia para 2021. De momento, alrededor de la mitad de las fuentes de energía primaria son renovables.

El país implementó 2 mecanismos para facilitar la penetración de las renovables.

El primero, un sistema específico de subastas por tecnología que permitió incrementar la contratación de capacidad adicional.

El segundo, un programa para fomentar la generación local por parte de los consumidores, quienes pueden vender exceso de energía a la red.

Sin embargo, no se ha avanzado mucho en generación solar.

La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) propuso una banda de precios para las nuevas empresas que produzcan electricidad a gran escala con fuente solar fotovoltaica. Las mismas se debatieron en junio 2015.

Las tarifas aprobadas, aplicarán para todas las plantas con capacidades iguales o menores a 20 MW, de conformidad con lo que establece la Ley 7200, que regula la compraventa de electricidad entre el ICE y los generadores privados.

La intención es permitir que los oferentes privados obtengan ingresos suficientes para cubrir sus costos de operación, recuperar la inversión realizada, así como una rentabilidad razonable para el nivel de riesgo asociado con la generación de electricidad.

Para determinar la banda tarifaria se calcula el costo promedio de la inversión, el costo promedio de explotación, el factor de planta y la rentabilidad. Con estos datos se calcula la tarifa, con un límite superior y otro inferior. La mayor parte de la información utilizada proviene de un estudio realizado por la agencia de cooperación alemana GIZ.

Los valores de la banda se revisarán una vez al año, mediante el procedimiento de fijación ordinario, el cual dará inicio el primer día hábil del mes de febrero de cada año.

La generación a pequeña escala para autoconsumo está regulada por la Norma POASEN para niveles de generación iguales o inferiores a 1 MW.

Solar Fotovoltaica Colombia

La energía solar fotovoltaica en Colombia se inició con el Programa de Telecomunicaciones Rurales y la asistencia técnica de la Universidad Nacional, a comienzos de los años 80.

En este programa se instalaron pequeños generadores fotovoltaicos de 60 W para radioteléfonos rurales.

En 1983 se habían instalado 2.950 sistemas. Luego, se aumentó la potencia a sistemas de 3 a 4 kW para las antenas satelitales terrenas.

Muchas empresas comenzaron a instalar sistemas para sus servicios de telecomunicaciones y actualmente se emplean sistemas solares en repetidoras de microondas, boyas, estaciones remotas y bases militares.

Estos sistemas son hoy esenciales para las telecomunicaciones del país.

Entre 1985 y 1994 se importaron 48.499 módulos solares equivalentes a una potencia de casi 2 MW. De estos, 21.238 módulos con una potencia de 844 kW se destinaron a proyectos de telecomunicaciones y 20.829 módulos con 954 kW a electrificación rural.

Sobre una muestra de 248 de estos sistemas, 56% funcionaba sin problemas, 36% funcionaba con algunos problemas y 8% estaban fuera de servicio.

Los problemas se encontraron en la falta de un mínimo mantenimiento, suministro de partes de reemplazo y sistemas subdimensionados. Más que tratarse de un problema técnico, el problema es de calidad de servicio y de atención al usuario. Estas falencias persisten actualmente.

En los programas de electrificación, el sistema aislado standard ha constado de un módulo de 50 a 70 W, una batería de entre 60 y 120 Ah y un regulador de carga. Estos pequeños sistemas suministran energía para iluminación, radio y TV, cubriendo las necesidades básicas de la población rural.

El costo actual de este sistema es del orden de U$D 1.200 a 1.500, afectado principalmente por los elevados costos de instalación en las zonas remotas.

Según el IPSE (Instituto para la Promoción de Soluciones Energéticas) hay en la actualidad más de 15.000 sistemas instalados para estas aplicaciones.

Algo parecido a lo ocurrido con la solar térmica ocurrió con la fotovoltaica en Colombia. El mercado tuvo su boom hacia finales de los años 80 con el programa de telecomunicaciones rurales mencionado.

Luego, las dificultades de orden público de la década de los 90 frenaron su desarrollo, cuyo crecimiento se estima en 300 kW/año (la potencia instalada actual rondaría los 9 MW).

La generación de electricidad fotovoltaica tiene enormes perspectivas, considerando que en Colombia cerca de 1 millón de familias carecen del servicio de energía eléctrica en el sector rural.

Los logros colombianos son muy modestos y el desarrollo actual no se corresponde con su potencial. Se ha perdido un tiempo valioso.

Los proyectos más representativos son:

* Sistema hibrido solar–diésel. Titumate – Municipio de Ungía – Choco. Iniciado en junio de 2008

* Sistema solar fotovoltaico de 125 kW con 10 seguidores de 2 ejes, 8 de los cuales están ubicados en la Alta Guajira y 2 en Isla Fuerte. Iniciado en septiembre 2009

* Sistema hibrido solar–eólico. Nazareth, departamento de La Guajira. Iniciado en junio de 2008

* Sistemas de energía solar fotovoltaica para 451 viviendas de la zona rural sin energía eléctrica. San José del Guaviare. Iniciado en noviembre de 2009

Una de las instalaciones más importantes es la proyectada en Providencia, que consistirá en la construcción, operación y mantenimiento de una planta solar fotovoltaica de 60 MW y sus facilidades asociadas.

La planta estará localizada cerca del aeropuerto internacional en Zacatecoluca, La Paz y se espera que genere 159.000 MW/año que serán vendidos a 7 empresas, las cuales distribuirán la electricidad generada a consumidores finales.

Argentina: El gigante dormido se despierta

Luego de más de 10 años de letargo ocasionados por la siesta populista, el sector de las energías renovables argentino necesita recuperar el tiempo perdido.

Para el desarrollo de este tipo de proyectos es necesario un contexto de estabilidad política y económica y podríamos decir, recurriendo a la jerga futbolística, que Argentina está “preparando la cancha para jugar el partido”.

El próximo viernes 22 de abril el país se apresta a cancelar la deuda con los acreedores que no ingresaron en los canjes de 2005 y 2010, y así dejar atrás un default que se extendió durante casi 15 años.

La otra pata de la mesa es el decreto 531 de 30 de marzo de este año que establece mecanismos para lograr los objetivos de 8% en 2017 y de 20% en 2025 (contemplados en la ley 27.191) de generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables.

Haciendo un flashback podemos inferir que, para alcanzar objetivos tan ambiciosos, la velocidad será trepidante:

En el año 2006 se fijó, como objetivo para el año 2016, que la Argentina alcanzaría un 8% de generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables.

Los números indican que en lo que va de 2016 apenas se superó el 2%.

O sea, se alcanzó poco más del 25% del objetivo planteado.

Y como ya ha ocurrido en el sector de las energías renovables de otras latitudes, cuando hay prisas quienes tomen la iniciativa se llevarán el pato al agua.

El decreto 531:

* Crea el fondo fiduciario de U$D 820 millones “Fondo para el Desarrollo de las Energías Renovables” (Foder).

* Establece los mecanismos de compra (contratación particular, autogeneración o cogeneración o participación en un mecanismo de compras conjuntas) para usuarios con demandas de potencia iguales o mayores a 300 kW; que deberán cubrir como mínimo el 8% del consumo total de energía eléctrica a partir de fuentes renovables para el 31 de diciembre de 2017.

* Contempla la posibilidad de que haya cupos por tecnologías en las licitaciones (el precio “podrá ser establecido” en dólares estadounidenses).

* Establece condiciones más favorables para proyectos con mayor componente nacional y se prevén instrumentos para favorecer la producción local de componentes.

Sopelia desarrolla actividad en el sector solar argentino desde 2011 con su local partner Puerto Hueche S.R.L.. El Ingeniero Nahuel Rull comenta:

“Podrán acceder al “RÉGIMEN DE FOMENTO DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES” las personas físicas domiciliadas en la REPÚBLICA ARGENTINA y las personas jurídicas constituidas en la REPÚBLICA ARGENTINA que sean titulares de proyectos de inversión de generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables”.

“La empresa brinda los siguientes servicios:

– Presentación ante la Autoridad de Aplicación de la documentación necesaria para obtener el Certificado de Inclusión en el “RÉGIMEN DE FOMENTO DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES” y la asignación de los beneficios promocionales

– Contratación individual de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables

– Gestión de proyectos de autogeneración y cogeneración de energía solar

– Gestión de compras conjuntas de energía eléctrica renovable ante el ente designado por la Autoridad de Aplicación

– Asesoramiento a inversores y soporte a EPCs extranjeras.”

Para los propietarios de campos o terrenos no inundables localizados en el norte argentino que tengan una pendiente máxima del 5% se presenta una atractiva oportunidad de negocio: la energía solar fotovoltaica. También para los propietarios de grandes tejados o cubiertas de esa misma región.

Para los inversores que deseen aumentar su portfolio de proyectos de energías renovables, éste es el momento de centrar su atención en Argentina.

Para los usuarios con demandas de potencia iguales o mayores a 300 kW comenzó la cuenta regresiva: tienen 20 meses para consumir, como mínimo el 8% de su consumo total de energía eléctrica, a partir de fuentes renovables.

Ya sonó el pistoletazo de salida.

Solar Térmica Colombia

El primer antecedente acerca del uso de la energía solar térmica en Colombia se remonta a los años 50 con la instalación de equipos en las viviendas de los trabajadores de las bananeras localizadas en Santa Marta. Equipos que aún existen, pero que no funcionan.

En los años 60 se instalaron equipos solares térmicos de origen israelí en algunas universidades de Santander y Bogotá.

En la década de los 80 en Medellín, Manizales, algunos barrios de Bogotá y posteriormente la costa atlántica, comenzaron a utilizarse equipos solares térmicos de forma masiva; lo que obligó a la reglamentación de su uso a través del INCOTEC (Instituto Colombiano de Normas Técnicas).

En marzo de 1993 se promulgó la NTC 3507, referida a instalación de sistemas domésticos de agua caliente que funcionan con energía solar.

A mediados de la década de los 90, con el apoyo de fundaciones como Gaviotas, el uso de equipos solares térmicos se extendió a hospitales y centros comunitarios.

Hasta 1996 se habían instalado 48.901 m² de sistemas solares térmicos, principalmente en barrios de Medellín y Bogotá con financiación del Banco Central Hipotecario.

Todo este desarrollo se paró en seco con la introducción de una fuente energética más barata, el gas natural, que desplazó del mercado esta naciente industria desde entonces hasta la actualidad.

La mayoría de los sistemas funcionaban bien pero algunos usuarios tenían otras expectativas respecto de ellos, lo que ha dado a entender que la demanda es superior a la capacidad de los mismos.

Actualmente, la industria solar térmica de Colombia sigue deprimida a la espera de una nueva crisis de energía.

El único programa que contempló tímidamente la incorporación de energía solar térmica se inició en 2009 en San Andrés como parte del plan de Implementación de energía solar en edificaciones para evaluar su comportamiento en instalaciones residenciales.

La acción estatal debería orientarse hacia el desarrollo de la energía solar térmica para:

– Diversificar la matriz energética nacional y dar flexibilidad al sistema de suministro de energía

– Disminuir el impacto ambiental del uso de combustibles fósiles y el agotamiento de sus reservas

– Facilitar el suministro de energía en zonas remotas y aisladas

La política energética nacional debería tender hacia un aumento gradual del suministro en base a energía solar térmica, elaborándose para ello una estrategia de desarrollo que fije metas ambiciosas y realizables, acordes con una política de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

La Ley URE (Uso Racional de Energía) y el Decreto 3683, no han resultado suficientes para la promoción de esta fuente de energía, como demuestran los resultados obtenidos desde su promulgación.

Colombia Solar

Con la Ley 1.715 de 2014 que regula la integración de las energías renovables al sistema energético nacional, Colombia pretende incentivar el desarrollo de fuentes de energía con criterios de sostenibilidad medioambiental, social y económica.

El Ministerio de Minas y Energía, junto con el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas No Interconectadas (IPSE), intenta promover estos proyectos sobre todo en las zonas rurales.

Algunos proyectos en los que el IPSE implementa energías renovables:

– Sistemas híbridos (solar- diésel) en Cumaribo, Vichada y Titumate (Unguía)

– Pequeñas centrales hidroeléctricas en Arusí y El Yucal (Nuquí) y en Palmor, Magdalena y Guacamayas (San Vicente del Caguán)

– Sistemas fotovoltaicos en los Parques Nacionales de Utría (Chocó), Macuira y Flamengos (Guajira)

Además, en La Guajira se instalarán sistemas fotovoltaicos en varias comunidades indígenas; el Cardón pasó a formar parte del Sistema Interconectado Nacional; se creará un Centro de Poligeneración (solar-diésel) en Nazareth y se construirá la línea de interconexión entre esta última localidad y Puerto Estrella (Uribia).

En las islas del Archipiélago de San Bernardo en el Caribe Colombiano hay 3 proyectos. Se trata de Isla Fuerte, Múcura y Santa Cruz el Islote; en las que el IPSE implementará sistemas híbridos fotovoltaicos-diésel.

El Ministerio pretende complementar estas instalaciones con proyectos productivos que generen ingresos a los usuarios, teniendo en cuenta que se trata de un nuevo servicio que deben empezar a pagar y que en muchos casos no cuentan con los recursos económicos para hacerlo.

Entre el 2 de marzo y el 30 de junio de 2015 se abrió un plan de financiación asignando $100 mil millones de pesos para proyectos de energías renovables, renovación y expansión de alumbrado público, iluminación interior o exterior, cogeneración y autogeneración.

El Ministerio de Minas, UPME, FIDENTER, BID anunciaron esta línea especial para financiar proyectos e inversiones en condiciones ventajosas.

Colombia tiene un gran potencial en energías primarias, una prueba de esto es que más del 70% de la producción eléctrica proviene de la hidroelectricidad.

Pero sin duda la posición geográfica del país para aprovechar la energía solar es privilegiada.

Está ubicado en la zona ecuatorial, lo que permite contar con radiación solar constante en determinadas zonas del territorio (Magdalena, San Andrés, Providencia y la Península de La Guajira), uno de los elementos claves para convertirse en generador de energía solar.

El mayor problema con el que se encuentra el país es la compleja región de los Andes donde los climas cambian con frecuencia.

La radiación media del país es de 4,5 kWh/m2. El área con mejor recurso solar es la Península de La Guajira, con 6 kWh/m2 de radiación.

Teniendo en cuenta esto y contrastándolo con el desarrollo que la energía solar ha tenido hasta el momento, podemos concluir que Colombia no está aprovechando su potencial solar.

De la capacidad instalada correspondiente a sistemas aislados, el 57% está destinada a aplicaciones rurales y 43 % a torres de comunicación y señalización de tránsito.

El desarrollo de instalaciones a gran escala es escaso o prácticamente nulo.

Solar Fotovoltaica Chile

El norte de Chile es la región con la mayor radiación solar del mundo.

La tecnología fotovoltaica fue introducida en los años 90 en el marco de programas de electrificación rural.

En el área de la generación eléctrica a gran escala se ha creado en los últimos años un marco legal y económico que ha impulsado fuertemente su desarrollo.

La rapidez con la que ha avanzado el país lo ha posicionado cómo líder de la región, por sobre México y Brasil, en cuanto a crecimiento.

Chile tenía en 2012 sólo 5 MW y comenzó el 2013 con 11 MW de capacidad solar instalada.

Lideró el sector fotovoltaico de la región en 2014 con más de ¾ del total. Solo en el cuarto trimestre de ese año instaló el doble del total instalado en América Latina en todo 2013.

En septiembre 2015, 741 MW de centrales fotovoltaicas se encontraban en operación, generando 131 GW/h y cubriendo 2,3% de la producción eléctrica del país.

Un total de 2,11 GW en proyectos fotovoltaicos se encuentran en construcción y se dio luz verde para otros 9 proyectos fotovoltaicos que suman una potencia de 793 MW.

En conjunto, los proyectos fotovoltaicos con permiso ambiental pero sin las obras iniciadas sumaban 10,33 GW en septiembre 2015.

Sin embargo, el sector calcula que durante 2015 sólo se instalará 1 MW de energía fotovoltaica a pequeña escala producto de la entrada en vigencia de la ley de generación distribuida.

El diagnóstico pesimista se debe a que a no están dadas las condiciones para que se dé un verdadero desarrollo, como ocurre con los proyectos a gran escala.

Para lograr una masificación de las instalaciones fotovoltaicas distribuidas es necesario crear confianza con información clara; mejorar el sistema de categorización de instaladores autorizados; simplificar los procesos de solicitud, registro, cambio de medidor y contratación; igualar tarifa de energía consumida con inyectada; facilitar el acceso a financiamiento.

La Ley 20.571 se promulgó en marzo de 2012. Recibió el nombre de “Net Billing”, porque la electricidad consumida y la inyectada se valoran a tarifas distintas.

Para un cliente BT1 significa que los excedentes se valuarán a un 50% del valor al cual compra la electricidad a la empresa distribuidora. Esto difiere de la redacción original del proyecto, que proponía una remuneración equivalente al costo de la distribuidora, menos el 10% correspondiente a gastos de administración, facturación y mantenimiento de las líneas de distribución.

Para que realmente funcione la generación distribuida debería realizarse una modificación de la ley hacia un sistema Netmetering, siguiendo la tendencia de los países y estados en los cuales se han logrado desarrollos importantes en la energía fotovoltaica distribuida.

Con el actual sistema de Net Billing el pay back puede llegar a ser de más de 10 años para instalaciones ubicadas en la RM, mientras que con un sistema Netmetering podría reducirse considerablemente.

Solar Térmica Chile

En Chile la energía entendida como negocio ha provocado que la solar térmica para aplicaciones domésticas no sea subvencionada, manteniendo el apoyo a los hidrocarburos.

Es más fácil impulsar el alza de precios en las tarifas eléctricas residenciales, que no pueden acceder a contratos directos y se ven sometidas al sistema pool de generación con intermediarios.

El presupuesto 2014 dejó afuera los subsidios de infraestructura solar para viviendas sociales, a pesar de que se planteó la necesidad de prorrogar la Ley 20.365 y que esto fuese incluido en el presupuesto.

Como la ley no fue prorrogada, unos 2 millones de chilenos se quedaron sin la posibilidad de contar con agua caliente gratis en sus viviendas y la industria solar térmica volvió a fojas 0 después de un gran auge.

La Ley 20.365 buscaba crear un mercado natural que hiciera innecesario el subsidio tras 5 años, pero como sólo duró 2 años, no cumplió con ese objetivo.

El pasado martes 12 de enero de 2016 el proyecto que extiende la ley 20.365 y crea un subsidio directo para sistemas solares térmicos en viviendas sociales superó su último trámite en las dos cámaras del Congreso. Ahora sólo falta que la ley sea publicada en el Diario Oficial para que entre en vigencia.

Para la industria solar térmica ha sido demasiado extenso el tiempo de espera de esta ley.

Se diluirán nuevamente los efectos de esta extensión si no se adoptan políticas permanentes a favor de mantener los incentivos a la energía solar térmica por parte de particulares y empresas.

No solamente es importante el desarrollo de la energía solar térmica en el sector residencial. La minería de cobre, lácteos, vinos, hormigón, panaderías, aserraderos y papeleras presentan también oportunidades de incorporación de energía solar térmica.

La mayoría de industrias identificadas con potencial para incorporar energía solar térmica se encuentran en la RM, por la concentración de plantas industriales.

Las oportunidades de implementación en la VIII región son escasas porque la energía solar térmica actualmente no es competitiva con el uso de biomasa, combustible abundante en esta región.

Existen razones de peso para fomentar el desarrollo de sistemas solares térmicos:

* Es clave para los inmuebles que quieran obtener el “Sello Energético para Viviendas”

* Se estima que en cada vivienda que se instale un equipo solar térmico se dejarán de producir 16 toneladas de CO2 durante su vida útil

* El desarrollo de capacidades y empresas y el desarrollo tecnológico del sector

* Cada peso que el estado invierte tiene una elevada rentabilidad social

Chile Solar

La exitosa reforma del sector eléctrico chileno, en la primera mitad de la década de 1980, propició la desagregación vertical y horizontal de la generación, transmisión y distribución; y la privatización a gran escala.

El sector eléctrico se basaba en la generación de energía térmica e hidroeléctrica.

Tras los cortes de gas natural provenientes de Argentina, en 2007 Chile comenzó la construcción de su primera planta de gas natural licuado y de regasificación en Quintero para asegurarse el suministro.

Además, se construyeron nuevas centrales hidroeléctricas y de carbón.

Sin embargo, el desarrollo que han alcanzado las energías renovables en los últimos años es realmente importante.

En 2015 se ha producido un 10% de energía renovable del total de la matriz energética. Sólo 5 años antes, la cifra era del 1,47%.

En julio de 2015 la generación eléctrica fue de 6.163 GWh, con 617 GWh atribuibles a energías renovables (14% solar).

Por si esto fuera poco, entre 2015 y 2017 Chile duplicaría su actual capacidad de generación a partir de renovables con 2,4 GW de proyectos en ejecución (la potencia renovable instalada actual es de 2,2 GW), superando su objetivo para 2025 del 20% de generación con energías limpias.

La Hoja de Ruta señala que al menos un 70% de la matriz eléctrica en 2050 debe provenir de fuentes renovables, con énfasis en energía solar y eólica, complementadas con nuevos desarrollos hidroeléctricos.

Las proyecciones señalan que para el 2030 el aporte renovable podría alcanzar entre el 35% y 40%.

El Gobierno de Chile otorgó autorización para construir la planta de almacenamiento de energía solar más grande del mundo en la región norteña de Atacama, que aportará 260 MW al Sistema Interconectado Central.

Copiapó Solar, con una inversión de U$D 2.000, incorpora un sistema híbrido de torres de concentración equipadas con almacenamiento térmico de sal fundida en combinación con paneles solares fotovoltaicos y comenzaría a operar en 2019.

La otra cara de la moneda es la falta de una postura más concreta y proactiva en relación a la generación distribuida y a la energía solar térmica, soluciones que tienen un positivo y directo impacto en el bienestar de la comunidad y de las Pymes, además de democratizar el sector energético.

La situación más preocupante es la de la industria solar térmica con escaso desarrollo desde que, en diciembre de 2013, la ley que le dio impulso dejó de existir.

Respecto al desarrollo solar fotovoltaico de pequeña generación, la esperada entrada en vigencia de la Ley 20.571 en octubre 2014, que permite que pequeños generadores (menores a 100 KW) puedan aportar sus excedentes de autoconsumo a la red eléctrica, no tuvo los resultados esperados.

A mediados de 2015 sólo se había concretado 1 conexión y 202 estaban en trámite.

El país quiere ser potencia solar y no fomenta su uso masivo. Suena contradictorio.

Esto ocurre porque Chile aún está enfocado en el antiguo modelo de sector eléctrico, que consiste en grandes plantas de generación, las necesidades de transmisión asociadas y la clásica distribución de electricidad.

Intuimos que el moderno modelo de sector eléctrico se basa en 3 pilares: eficiencia energética, generación distribuida y energías renovables.

El gran potencial que tienen las tecnologías solares a pequeña escala aún no se está aprovechando porque se requieren incentivos más potentes para acelerar su desarrollo.

Créditos blandos para Pymes y particulares y un sistema Net metering más atractivo podrían generar un gran impacto y convertir a Chile en una potencia en autogeneración.

Respecto del tejido empresarial, la solar fotovoltaica tiene predominio sobre la térmica. Son mayoría las pequeñas empresas y generalmente no se dedican en exclusividad a la energía solar como negocio.

Solar Fotovoltaica Brasil

La energía solar fotovoltaica en Brasil ha dado pasos importantes en el autoabastecimiento y balance neto.

La generación distribuida está introduciéndose en el país con más facilidad que las instalaciones a gran escala.

Se está apostando por un modelo de generación de plantas de pequeña y mediana potencia y autoconsumo, para hogares y empresas.

Esta es una excelente noticia.

En 2012 se aprobaron normas destinadas a reducir barreras para la instalación de generación distribuida de pequeña potencia para microgeneración (hasta 100 kW) y minigeneración (100 kW a 1 MW).

Desde su publicación en 2012 hasta marzo de 2015, se instalaron 534 sistemas (500 fotovoltaicos, 19 eólicos, 10 híbridos solar /eólica, 4 de biogás y 1 hidráulico).

A finales de 2015 el gobierno lanzó el programa ProGD que contempla exenciones impositivas y líneas de crédito especiales. Con él espera alcanzar 23.5 GW de instalaciones, la mayoría de fotovoltaica, para 2030.

Para alcanzar este objetivo, antes deben reducirse las barreras a la conexión a red, armonizar las normas del sistema de compensación de potencia con los términos de la oferta, aumentar el público objetivo y lograr mejoras en la aplicación de la norma.

El gobierno ha anunciado una reducción del impuesto ICMS (Imposto sobre Circulação de Mercadorias), que grava 18% promedio a la importación y es uno de los más altos del mundo.

También ha anunciado en 2016 la exención del Impuesto de Productos Industriales (IPI) para componentes fotovoltaicos que no se producen localmente.

Estas tasas e impuestos sumados a la Certificación Inmetro (Instituto Nacional de Metrología, Normalización y Calidad Industrial) y a la Tasa Suplementaria ISS, que retienen las municipalidades sobre los servicios no gravados por el ICMS (2% al 5%) representan una importante barrera para el desarrollo de la fotovoltaica en Brasil.

Fuentes del sector indican que hoy importar los insumos para producir energía solar en Brasil, significa soportar una carga fiscal entre el 60% y el 405%.

La oportunidad para la energía solar fotovoltaica a gran escala ha llegado con la participación, por primera vez, en la subasta de energía A-5 en diciembre de 2013 y la subasta realizada en el estado de Pernambuco ese mismo año.

Las plantas Fontes Solar I y II con 11 MW en Tacaratu, Pernambuco, se suman al parque eólico Fontes dos Ventos, de 80 MW, para formar un complejo híbrido solar-eólico de 91 MW; el primero en su tipo en el país.

Ambos proyectos solares tienen un acuerdo de compra de energía (PPA) a 20 años y forman el mayor parque fotovoltaico en operación en el país.

En el curso de la 1ª Leilão de energía de Reserva 2015, promovida por el Gobierno Federal Brasileño, han sido adjudicados 1,043 GWp. a 30 proyectos fotovoltaicos que movilizarán una inversión de más de U$D 1.187 millones.

El precio medio final contratado de 83,3271 U$D/MWh implica un descuento del 13,5% respecto del precio inicial y un gran éxito, alcanzando uno de los precios más bajos del mundo.

Los proyectos adjudicados se ubicarán en los estados da Bahia, Piauí, Paraíba, Minas Gerais y Tocantins. Son contratos de compra-venta de energía con una duración de 20 años, válidos a partir de 1º de agosto de 2017.

El último plan fotovoltaico del gobierno establece un objetivo para 2024 de 7 GW en grandes instalaciones y de 1.32 GW en generación distribuida, duplicando sus planes previos para 2023.

En 2015 comenzó a operar en Valinhos la primera fábrica de paneles solares de Brasil con una capacidad anual de producción de 580.000 paneles.

Se pretende implementar una nueva línea de producción en 2016 para la fabricación de hasta 1 millón de paneles al año.