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Deja Vú Argentino

Cuando todavía estábamos festejando el éxito de la subasta de MW de energías renovables del Programa RenovAr, al mejor estilo Dr, Jekyll y Mr. Hyde, Argentina se sube de nuevo al Delorian y regresa … al pasado !

El actual gobierno acaba de anunciar inversiones millonarias entre las que se contemplan desembolsos en generación nuclear y térmica.

Si, leyó bien … nuclear.

La mayor parte de los desembolsos están orientados a la generación sobre la base de gas y otros combustibles.

De nuevo, leyó bien … gas y otros combustibles.

La denominada resolución 21 creó condiciones muy atractivas para las empresas privadas por lo que están previstas inversiones de hasta US$ 3000 millones para instalar 2990 MW, de los cuales la mayor parte deberían estar listos este año.

La recompensa tiene que ser muy alta para que capitales privados inviertan en un país con elevado riesgo.

Pero por qué tanta prisa ?

Ocurre que los proyectos de energías renovables, en los que se esperan desembolsos por US$ 3500 millones para instalar 2423 MW, en su mayor parte no estarán listos hasta 2018 y se completarán recién en 2019.

Además algunos proyectos de energías renovables podrían demorarse porque han surgido dificultades de acceso al financiamiento.

Y como no hay muchas empresas privadas que se animen, es el Estado el que también invertirá y gestionará.

Ya sabemos cómo termina esta historia.

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El jinete del apocalipsis desterrado de prácticamente todas las economías desarrolladas, la energía nuclear, es recibido con los brazos abiertos en Argentina.

Cerca de la central Atucha I (provincia de Buenos Aires) se construirá Carem 25, la primera central nuclear de potencia íntegramente diseñada y construida en el país.

Este proyecto había sido anunciado por la administración anterior el 8 de febrero de 2014, pero como en muchos otros casos, quedó en anuncio y no se hizo prácticamente nada.

Por otro lado, antes de finales de julio el gobierno informará en qué sitio del Golfo San Matías (provincia de Río Negro) se va a instalar otra planta nuclear generadora de energía eléctrica.

Los municipios de Viedma, San Antonio Oeste y Sierra Grande, que integran el Golfo, fueron declarados zonas no nucleares mediante la aprobación de las respectivas ordenanzas.

Representantes locales ya se han manifestado en contra de la instalación de la planta nuclear y han solicitado que se realice la misma inversión pero en energías renovables.

De concretarse, pondría en riesgo la rica biodiversidad marina de un área natural protegida.

También se invertirá en una planta procesadora de uranio en la provincia de Formosa.

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Cuando a nivel global se apuesta por una cambio en la matriz energética hacia una mayor participación de las energías renovables, el impulso de la generación distribuida y el abandono de la energía nuclear; Argentina hace todo lo contrario en pos de su desesperada búsqueda de inversiones a cualquier precio.

Los valores y principios esbozados en el Programa RenovAr son pisoteados por la agenda electoral y una visión cortoplacista.

Es una historia que se repite sin importar qué partido político esté en el gobierno.

Será muy difícil superar la obscena estafa del yacimiento carbonífero de Río Turbio perpetrada por el gobierno anterior, pero estos anuncios representan un paso atrás en la configuración de una matriz energética nacional moderna y sostenible.

Todo lo que necesitas es Sol. Todo lo que necesitas es Sopelia.

2017: El Año En Que Argentina Se Hizo Renovable

El año 2017 en Argentina es el punto de quiebre entre un pasado desastroso y un futuro que puede ser pletórico en materia de energías renovables.

En las rondas 1 y 1.5 del Programa RenovAr se han adjudicado 2.423 MW a proyectos de energías renovables.

Los agoreros de siempre dirán (y en algunos casos con razón) que muchos proyectos no se van a realizar.

Los sorpresivamente bajos precios de adjudicación y el aumento de costos de financiación provocado por el cambio de inquilino en la casa blanca tornan dudosa la rentabilidad de algunos proyectos.

En especial el del 60% que no fue desarrollado por promotores de origen chino. Estos últimos cuentan con el hándicap de una financiación inalcanzable para el resto, pero también lo tendrán difícil lidiando con el elevado “costo argentino”.

Lo cierto es que gran parte de ellos se transformará en realidad y la participación de las renovables en la matriz energética del país comenzará a ser relevante (objetivos Ley 27.191 del 8% en 2017 y del 20% en 2025).

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Por el lado de la generación distribuida el impulso viene dado por la energía solar térmica que en localizaciones sin acceso a la red de gas natural, ya es más rentable que todas las demás fuentes de energía.

Además, quienes estén desarrollando obra nueva en localizaciones con acceso a la red de gas natural y no incorporen energía solar térmica en sus proyectos, estarán cometiendo un grave error.

Las tarifas energéticas continuarán con su irreversible proceso de sinceramiento.

La generación distribuida fotovoltaica lo tiene más difícil porque implica una inversión inicial más importante y un plazo de amortización más largo.

En localizaciones con acceso a la red eléctrica se está desarrollando casi exclusivamente para aplicaciones de iluminación en complemento con tecnología Led.

En localizaciones aisladas de la red para electrificación de viviendas, bombeo de agua, señalización y comunicaciones.

Esta situación va a cambiar a lo largo de este año.

El Decreto 531 establece los mecanismos de compra (contratación particular, autogeneración o cogeneración o participación en un mecanismo de compras conjuntas) para usuarios con demandas de potencia iguales o mayores a 300 kW; que deberán cubrir como mínimo el 8% del consumo total de energía eléctrica a partir de fuentes renovables para el 31 de diciembre de 2017.

Sopelia está asesorando a numerosas empresas que ya han dado el 1er paso: elaborar sobre el papel proyectos de energía solar para evaluar mecanismos de compra versus autogeneración en pos de alcanzar (e incluso superar) el porcentaje exigido.

La energía solar es la renovable con mayor nivel de integración al entorno urbano y estas empresas pueden aprovechar sus tejados y cubiertas para situar sistemas fotovoltaicos o térmicos.

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Todas las empresas que hagan un uso intensivo de energía eléctrica o incluyan el calentamiento de fluidos en su proceso productivo deberían elaborar sobre el papel estos proyectos para tomar las decisiones adecuadas con información real que refleje exactamente su situación particular.

El gobierno podría acelerar todo este proceso de transformación mediante:

* Normativa que obligue a la incorporación de instalaciones de energía solar térmica en toda nueva construcción, al estilo del CTE español

* La implementación de un plan serio (objetivos de capacidad instalada, plazos y mediciones de cumplimiento de esos objetivos, medidas para corregir desvíos) que realmente favorezca el desarrollo de la generación fotovoltaica distribuida en los sectores residencial, comercial, servicios e industrial

* El Impulso de la inversión en infraestructura de interconexión por parte de las empresas de distribución de energía

* La realización de un minucioso estudio para rebajar los aranceles de importación a insumos y equipos renovables que difícilmente puedan fabricarse en el país en el corto y mediano plazo.

Las energías renovables sitúan a Argentina ante otra oportunidad (y van …) de terminar con su triste paradoja:

La de contar con enormes recursos naturales y nunca hacer un uso correcto de ellos en beneficio de todos sus ciudadanos.

Energía solar dónde quiera que estés con Sopelia.

Argentina: El gigante dormido se despierta

Luego de más de 10 años de letargo ocasionados por la siesta populista, el sector de las energías renovables argentino necesita recuperar el tiempo perdido.

Para el desarrollo de este tipo de proyectos es necesario un contexto de estabilidad política y económica y podríamos decir, recurriendo a la jerga futbolística, que Argentina está “preparando la cancha para jugar el partido”.

El próximo viernes 22 de abril el país se apresta a cancelar la deuda con los acreedores que no ingresaron en los canjes de 2005 y 2010, y así dejar atrás un default que se extendió durante casi 15 años.

La otra pata de la mesa es el decreto 531 de 30 de marzo de este año que establece mecanismos para lograr los objetivos de 8% en 2017 y de 20% en 2025 (contemplados en la ley 27.191) de generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables.

Haciendo un flashback podemos inferir que, para alcanzar objetivos tan ambiciosos, la velocidad será trepidante:

En el año 2006 se fijó, como objetivo para el año 2016, que la Argentina alcanzaría un 8% de generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables.

Los números indican que en lo que va de 2016 apenas se superó el 2%.

O sea, se alcanzó poco más del 25% del objetivo planteado.

Y como ya ha ocurrido en el sector de las energías renovables de otras latitudes, cuando hay prisas quienes tomen la iniciativa se llevarán el pato al agua.

El decreto 531:

* Crea el fondo fiduciario de U$D 820 millones “Fondo para el Desarrollo de las Energías Renovables” (Foder).

* Establece los mecanismos de compra (contratación particular, autogeneración o cogeneración o participación en un mecanismo de compras conjuntas) para usuarios con demandas de potencia iguales o mayores a 300 kW; que deberán cubrir como mínimo el 8% del consumo total de energía eléctrica a partir de fuentes renovables para el 31 de diciembre de 2017.

* Contempla la posibilidad de que haya cupos por tecnologías en las licitaciones (el precio «podrá ser establecido» en dólares estadounidenses).

* Establece condiciones más favorables para proyectos con mayor componente nacional y se prevén instrumentos para favorecer la producción local de componentes.

Sopelia desarrolla actividad en el sector solar argentino desde 2011 con su local partner Puerto Hueche S.R.L.. El Ingeniero Nahuel Rull comenta:

“Podrán acceder al “RÉGIMEN DE FOMENTO DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES” las personas físicas domiciliadas en la REPÚBLICA ARGENTINA y las personas jurídicas constituidas en la REPÚBLICA ARGENTINA que sean titulares de proyectos de inversión de generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables”.

“La empresa brinda los siguientes servicios:

– Presentación ante la Autoridad de Aplicación de la documentación necesaria para obtener el Certificado de Inclusión en el “RÉGIMEN DE FOMENTO DE LAS ENERGÍAS RENOVABLES” y la asignación de los beneficios promocionales

– Contratación individual de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables

– Gestión de proyectos de autogeneración y cogeneración de energía solar

– Gestión de compras conjuntas de energía eléctrica renovable ante el ente designado por la Autoridad de Aplicación

– Asesoramiento a inversores y soporte a EPCs extranjeras.”

Para los propietarios de campos o terrenos no inundables localizados en el norte argentino que tengan una pendiente máxima del 5% se presenta una atractiva oportunidad de negocio: la energía solar fotovoltaica. También para los propietarios de grandes tejados o cubiertas de esa misma región.

Para los inversores que deseen aumentar su portfolio de proyectos de energías renovables, éste es el momento de centrar su atención en Argentina.

Para los usuarios con demandas de potencia iguales o mayores a 300 kW comenzó la cuenta regresiva: tienen 20 meses para consumir, como mínimo el 8% de su consumo total de energía eléctrica, a partir de fuentes renovables.

Ya sonó el pistoletazo de salida.

Solar Fotovoltaica Argentina

El mercado fotovoltaico argentino está segmentado en 3 tipos de demanda:

1- Usos rurales.

Los equipos demandados son para electrificación de puestos o viviendas rurales (50W-80W); sistemas para iluminación (30W-100W); alimentación de bombas de agua que remplazan al tradicional molino multipala (50W-400W).

2- Usos profesionales o empresariales.

Provisión de energía a sistemas de telecomunicaciones (100W – 400W), telemetría, balizamiento, señalización, sistemas de emergencia en autopistas (20W – 50W), protección catódica y válvulas de bloqueo en gasoductos (más de 20kW).

3- Demanda institucional.

Comprende programas de asistencia social, entes reguladores de energía, fundaciones y empresas provinciales de energía. Se demandan equipos para iluminación y electrificación de escuelas, centros médicos, puestos de policía y usuarios residenciales. Potencias entre 50W y 400W.

Hasta el año 1999 la demanda de módulos FV mantuvo un crecimiento anual sostenido de entre el 20% y el 50%. A partir de ese año y particularmente luego de la devaluación de 2001, la demanda de módulos ha sufrido una fuerte caída que ha comenzado a revertirse a partir de 2004.

No hay fabricación nacional de módulos solares.

Con aproximadamente 1 a 2 MW de potencia instalada al año, principalmente en aplicaciones aisladas, parece que la única manera de que el mercado crezca es a través del desarrollo de proyectos a gran escala.

Conclusión: las autoridades gubernamentales no han aprendido la lección impartida en otras latitudes.

Los esfuerzos deberían concentrarse en la instalación de sistemas distribuidos y la integración de la energía FV en entornos urbanos, desarrollando los mercados residencial, secundario y terciario.

El futuro de un sector de energía solar FV sólido y consistente claramente pasa por el desarrollo de:

1) Un acotado número de proyectos sobre suelo conectados a red.

2) El estímulo a instalaciones sobre cubiertas y tejados de empresas y particulares en base a un sistema de medición neta o prima por inyección a la red.

Actualmente no hay una prima por inyección de electricidad solar a la red a nivel residencial.

Hay acuerdos de compra de electricidad solar adjudicados en el programa GENREN a U$D 572 / MWh (El triple del promedio de los acuerdos PPA adjudicados en el resto de Latinoamérica).

En la ciudad de San Juan se inauguró en 2012 una instalación que empleó una combinación de estructuras fijas y seguidores, placas policristalinas, monocristalinas y de silicio amorfo.

Tiene 1,2 MWp de potencia y se convirtió en la primera planta solar fotovoltaica de Sudamérica con conexión a la red del sistema eléctrico integrado nacional.

A nivel doméstico la inversión en un sistema solar FV se recupera en unos 5 años comparada con un grupo electrógeno.

Comparada con la electricidad de red, las cifras son radicalmente distintas.

La electricidad de red tiene un precio aproximado de U$D 47 por MWh contra U$D 142 del MWh solar.

O sea, la electricidad solar cuesta el triple que la de red. En este escenario, la inversión solar se recuperaría en 98 años (más de 3 veces la vida útil de los equipos).

La paradoja es que según un análisis de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires (APRA) cada MWh que se suma al país, aportado por centrales térmicas, cuesta U$D 344.

Es decir que con las centrales térmicas (mayoría en la matriz energética del país) se vende al usuario la electricidad 7 veces más barata de lo que cuesta producirla y transportarla.

Además, unos U$D 15.000 millones anuales se destinan a importar combustibles.

Resumiendo, falta de sentido común y ninguna planificación.

Si se pagara la electricidad al precio de otras ciudades de la región (Santiago de Chile, Montevideo o San Pablo), la inversión en el sistema solar se recuperaría en 12 años.

A partir de 2016, veremos si el cambio político producido en el país propiciará el fin de la crisis energética y el desarrollo sostenible de la energía solar fotovoltaica.

Solar Térmica Argentina

En materia de energía solar térmica, la Argentina ha entrado en un proceso de incorporación de esta tecnología tomando a la construcción como motor para el desarrollo del mercado ante la inexistencia de legislación y normativa que la impulse.

Hay iniciativas aisladas. Existen municipios que cuentan con Proyectos de Ley u Ordenanzas solares, como el de la ciudad de Rosario.

Pero podríamos decir que el sector de la energía solar térmica en Argentina está en pañales.

Hoy 2015, no existe una exhaustiva medición del recurso solar, se comercializan equipos que no han sido sometidos a ensayos ni cuentan con certificación y no hay información estadística del sector.

Generalmente se instalan sistemas termosifón para la producción de ACS en casas rurales y en casas urbanas donde no hay acceso a gas de red. También se instalan equipos para la climatización de piscinas.

Una estimación del año 2009 indica que cerca de 2.000 m² de colectores fueron instalados ese año y que en 2010 se duplicó alcanzando los 4.000 m2.

Los colectores planos constituían entonces 2/3 del mercado con una gran proporción de productos nacionales, siendo de tubo de vacío la mayoría de los colectores importados.

En 2015 se calcula una capacidad instalada por encima de los 30.000 m² de colectores; la mitad de ellos para calentamiento de piscinas exteriores.

La mayor parte de las empresas del sector se encuentran en la Región Central (principalmente en el Gran Buenos Aires) y la Región Noroeste es la que tiene mayor superficie de colectores instalada, seguida por el Noreste.

¿Cómo se podría impulsar el desarrollo sostenido de esta tecnología?

Por parte del sector público exigiría:

– La eliminación de la desventaja competitiva generada por los altos subsidios a la electricidad y al gas de red.

– Sancionar normas y crear incentivos.

– Dar el ejemplo incorporando instalaciones a su infraestructura.

Por parte del sector privado exigiría:

– Introducir mejoras en la calidad de los productos.

– Formar mano de obra capacitada en dimensionado y diseño de sistemas e instalación y mantenimiento.

– Enfrentar el desafío adicional de una competencia extranjera, en algunos casos, con equipos a un más bajo costo y mejores prestaciones que los de fabricación nacional.

Sólo en el sector residencial, se estima un potencial de 6 millones de m2 para la producción de ACS; otros 2,2 millones de m2 en los sectores público, comercial y de servicios, más un potencial importante en las industrias.

Considerando los 20 años de vida útil que tiene un sistema solar térmico, con el nivel de insolación de la provincia de Buenos Aires la inversión se recuperaría en aproximadamente 15 años si la comparamos con el precio actual del gas de red.

Sin embargo, en los casos del gas envasado y de la energía eléctrica, la tecnología solar térmica ya es rentable en muchos lugares de la zona central y norte del país.

Comparándola con el gas envasado, recuperaríamos la inversión del equipo solar térmico en unos 2 años.

Comparándola con el uso de un termotanque eléctrico, recuperaríamos la inversión en el equipo solar en unos 5 años.

Un mercado solar térmico consistente brindaría al país varios beneficios:

– Reducción en la demanda de energía convencional.

– Reducción en la importación de energía

– Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

– Creación de un nuevo sector económico y de nuevas fuentes de trabajo.

– Creación de una industria nacional con alto valor agregado.

Argentina Solar

En 1992, Argentina dividió el sector eléctrico del Estado en generación, distribución y transmisión y lo vendió a inversores privados.

Cuando la crisis económica de 2001-2002 sacudió al país y se devaluó la moneda, el gobierno temió por el costo político que tendría un aumento en el precio de la electricidad y en 2002 congeló los precios del gas natural y las tarifas de los usuarios finales.

La solución funcionó a corto plazo, pero frenó la exploración de nuevas fuentes energéticas y la inversión en mejoras de infraestructura por parte de los inversores extranjeros.

La extracción nacional de gas natural disminuyó, dejando instalaciones de generación eléctrica sin usar y crecieron las importaciones de energía.

Con la recuperación económica, la demanda de energía se disparó a un promedio del 5% anual desde 2003.

En 2004 se creó Enarsa, con la principal misión de explorar y extraer hidrocarburos, petróleo y gas natural; además del transporte y distribución de estos recursos. Sin embargo, los fallos de suministro siguen siendo un problema.

Argentina ha apostado fuerte por un recurso renovable: el agua. Este recurso representa alrededor del 35% de la electricidad por lo que es necesaria una mayor diversificación para evitar los problemas que acarrearía una fuerte sequía.

Aunque parezca mentira, por el desarrollo que ha tenido hasta el momento, Argentina es uno de los países del mundo con más potencial para las energías renovables.

Si Argentina se lo propone, podría suplir la totalidad de su consumo eléctrico con energías renovables, e incluso podría llegar a ser exportadora neta.

En el año 2006 se creó el marco regulatorio, con la sanción de la ley 26.190/06, otorgando a las energías renovables el carácter de interés nacional.

Se fijó, como objetivo para el año 2016, que la Argentina deberá alcanzar un 8% de generación de energía eléctrica a través de fuentes renovables.

Los números indican que en 2016 apenas se superará el 2%. Se alcanzará poco más del 25% del objetivo planteado.

En el año 2009, el gobierno nacional junto con Enarsa, la empresa pública de energía, lanzó el programa GENREN, que ofrecía comprar 1.000 MW de energías renovables mediante contratos fijos a 15 años.

En junio de 2010, luego de un exhaustivo análisis, se conocieron los ganadores y se aprobaron un total de 895 MW.

La mayoría de las ofertas fueron por energía eólica.

A pesar de que las zonas central y norte del país gozan de muchos días de sol al año que permitirían aprovechar numerosas aplicaciones de energía solar, se otorgaron tan sólo 20 MW para energía solar fotovoltaica en la provincia de San Juan.

La inestabilidad económica de las últimas décadas se contrapone con la previsible crisis energética en la que la Argentina viene hundiéndose, cada vez más rápidamente.

Con tarifas que no reflejan el verdadero costo de los recursos ni la necesidad de inversión y una política de subsidios que pronto llegará forzosamente a su fin, las energías renovables cobran un valor que nunca antes habían tenido.

La incertidumbre sobre la disponibilidad y valor de la energía en el futuro es una incógnita que solamente el Estado puede resolver con planificación energética e implementando políticas públicas en eficiencia energética y promoción de energías limpias.